Aniversario 74° de una mítica movilización 

¿Por qué se conmemora el Día de la Lealtad Peronista?

Qué paso el 17 de octubre de 1945 y las consecuencias de una fecha histórica



A principios de octubre de 1945, Juan Domingo Perón ejercía paralelamente los cargos de Vicepresidente de la Nación, Secretario de Guerra y Secretario de Trabajo y Previsión del gobierno militar conformado por los generales Arturo Rawson, Pedro Pablo Ramírez y Edelmiro Farrell.


Por el pueblo

Desde la Secretaría de Trabajo y con el apoyo de los sindicatos, Perón comenzó a fomentar gran parte del programa sindical histórico: se crearon tribunales de trabajo, se sancionó el Decreto 33.302/43 el cual indemnizaba por despido a todos los empleados de comercio, más de 2 millones de personas fueron beneficiados con la jubilación, se sancionó el Estatuto del Peón de Campo y el Estatuto del Periodista;  se creó el Hospital Policlínico para trabajadores ferroviarios, se prohibieron las agencias privadas de colocaciones, se crearon las escuelas técnicas dirigidas a obreros. Además, Perón logró derogar el decreto-ley que reglamentaba los sindicatos sancionado en los primeros días del gobierno militar. De esta manera, se ganó la lealtad de los obreros.

Desde Estados Unidos se observaba tal fervor social, que Washington decidió enviar a la Argentina al embajador Spruille Braden, con la intención de confrontar, junto con los sectores conservadores del país, a la nueva fuerza política y social conformada por obreros, trabajadores rurales, sindicales, entre otros. Así surgió la Unión Democrática, un movimiento político que tuvo su eje en el enfrentamiento a Perón, desde la acción pública primero y, posteriormente, en las urnas. Sin embargo, esa fuerza nunca logró situarse como opción de la clase trabajadora que fue leal a quien les dio sus derechos.


Detención y estallido


Tras incesantes enfrentamientos con la cúpula militar debido a las medidas inclinadas a la justicia social y al beneficio de la clase trabajadora,  las autoridades tomaron la decisión de exigir su renuncia total. El 9 de octubre Perón cumple con la orden y al día siguiente brinda un discurso desde el balcón de la Secretaría de Trabajo que tuvo gran repercusión y en el que enumeró una lista de reivindicaciones laborales que deseaba llevar a cabo.

La cúpula del 43, debido al creciente apoyo popular y sus ideas revolucionarias, decidió dejarlo de lado y llevarlo detenido. El 13 de octubre del 45, lo trasladaron a la isla de Martín García, sin imaginar que esa acción no hacía nada más que adelantar los acontecimientos que detonaron ocho días después.

El 15 de octubre, en la provincia de Buenos Aires, tuvo lugar una de las mayores movilizaciones de trabajadores y obreros, que en huelga general exigieron la libertad de Perón.

Por problemas de salud, el coronel pidió su traslado desde la prisión al Hospital Militar de Palermo. Llegó allí durante la madrugada del 17 de octubre.

Al conocerse que él se encontraba en la ciudad y con una situación agravada por los incumplimientos de las patronales, en la madrugada del día 17 comenzó una movilización masiva de los trabajadores de La Boca, Barracas, Parque Patricios y de los barrios populares del oeste de Capital Federal así como de las zonas industriales de sus alrededores

Los obreros no ingresaban a trabajar en las fábricas y talleres e iban recorriendo los establecimientos incitando a abandonarlos a quienes se encontraban en ellos para luego marchar coreando consignas en favor de su líder. A medida que avanzaban hacia la Plaza de Mayo, más gente se sumaba.

En un primer momento, la cúpula militar confiaba que con el correr de las horas el tumulto popular iba a disiparse. Sin embargo, ocurrió lo contrario: se volvió cada vez más abundante. Para algunos llegaron a ser cientos de miles; para otros, millones.

La inactividad se volvió tan numerosa y masiva que el Ministro de Guerra, Eduardo Ávalos, no tuvo más opción que hablar con Perón y permitirle que se dirigiera a los manifestantes para calmarlos.

A las 23.10, el General salió a un balcón de Casa de Gobierno y dedicó un discurso histórico a la multitud, en el que prometió seguir con su defensa a los trabajadores, les pidió que volvieran a sus hogares pero les solicitó que al día siguiente cumplieran con un paro.

"Esto es pueblo. Esto es el pueblo sufriente que representa el dolor de la tierra madre, que hemos de reivindicar. Es el pueblo de la Patria. Es el mismo pueblo que en esta histórica plaza pidió frente al Congreso que se respetara su voluntad y su derecho. Es el mismo pueblo que ha de ser inmortal, porque no habrá perfidia ni maldad humana que pueda estremecer a este pueblo, grandioso en sentimiento y en número", aseguró Perón.

Entre otras cosas, agregó: "Esta verdadera fiesta de la democracia, representada por un pueblo que marcha, ahora también, para pedir a sus funcionarios que cumplan con su deber para llegar al derecho del verdadero pueblo".

Pocos acontecimientos de la historia argentina habían cobrado la fuerza transformadora que tuvo el 17 de octubre de 1945. Desde entonces, se tomó ese día como nacimiento y fundación de un partido cimentado en la devoción del pueblo a su líder y a consolidarse, al mismo tiempo, un liderazgo político que le daría protagonismo a las masas populares y recortaría dramáticamente el poder del privilegio. Por lo que decidió llamarlo Día de la Lealtad.